El presidente de la Asociación de Exportadores (ADEX), Juan Varilias Velasquez, manifestó que la lucha contra la corrupción no debe limitarse solamente a identificar y sancionar a las personas que cometen actos de corrupción sino también, revisar y fortalecer las instituciones.

La inmensa cantidad de recursos económicos que se desvían para enriquecer a unos pocos en prejuicio de la mayoría es solo uno de los ángulos del atraso económico y la pobreza que nos aqueja. La consecuencia más grave de la corrupción es la desnaturalización y debilitamiento de las instituciones, remarcó.

Añadió que para que un país salga adelante, no basta con tener una economía de mercado ni un sistema de gobierno democrático, también es necesario que los peruanos se pongan de acuerdo respecto al rumbo que queremos darle al país y que nuestro accionar se circunscriba a relaciones transparentes y honestas, lo cual se logra con instituciones bien diseñadas y sólidamente establecidas.

Aeropuerto de Chincheros

A modo de ejemplo, Varilias mencionó los conflictos suscitados en torno al peaje de Puente Piedra y el futuro aeropuerto de Chincheros, que en su opinión, revelan que las reglas de juego establecidas no consideraron las necesidades e intereses de todos o que estas reglas pueden ser modificadas discrecionalmente.

Apuntó que para abordar problemas como éstos se necesita que organismos reguladores como OSITRAN actúen con un criterio técnico sólido e independiente de la presión política, que marquen distancias con los entes regulados y que abran espacios para escuchar a los consumidores o usuarios. “Debe haber un equilibrio de fuerzas”, comentó.

Expresó que en materia de concesiones, también es muy importante la figura de reguladores o supervisores independientes de las instituciones contratantes. “Un municipio, por ejemplo, no puede ser juez y parte en la ejecución de un proyecto de infraestructura”, dijo.

En el campo de las concesiones de las Asociaciones Público Privadas (APP) y compras públicas, continuó, también debería contemplarse la presencia de observadores como Proética -de la cual ADEX es miembro fundador- que tengan la capacidad de poner un foco de luz en los procesos ya que los actos de corrupción siempre se construyen al amparo de la oscuridad.

“Nosotros fuimos testigos de los actos de corrupción que se develaron en el 2001-2002 y teníamos la esperanza de que no volveríamos a pasar por lo mismo. El problema está en que perseguimos al delincuente pero no destruimos la corrupción que es, prácticamente, una de las ‘instituciones’ más sólidas del país”, concluyó.
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Trujillando

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